lunes, 23 de abril de 2018

FELIÇ SANT JORDI 2018


Amics i amigues,

A cavall entre la primavera i l'estiu tornem a gaudir de la diada més entranyable de l'any: Sant Jordi, Dia del Llibre i de la Rosa. Un dia que, malgrat no ser oficialment festiu, conté tots els ingredients d'una festivitat.
El 23 d'abril és una de les poques jornades que es poden viure en un sentit més ampli, de manera més comunitària. I és que malgrat els intents de politització i la presència d'elements polítics, no ha dividit ni ha enfrontat a la societat, de manera que tothom, sigui com sigui, pensi com pensi, parli com parli i vingui don vingui, forma part d'un gran equip humà, sense distincions i exclusions.
Recomano a tothom que gaudeixi del Sant Jordi, que compreu i obsequieu amb una rosa a les persones que més estimeu com un gest d'amor, de fe, de confiança, de compromís i de lleialtat. Poques vegades una tradició tan clàssica ha estat capaç de sobreviure als temps moderns i adaptar-se a les convencions del segle XXI.


Igualment, recomano que contempleu l'exposició de llibres a través de les fires i parades que s'instal·laran a peu de carrer i que ompliran de vida els pobles i ciutats. Recordeu que els llibres són l'arma més inofensiva i alhora més poderosa per combatre la ignorància i la incultura, per tenir capacitat de criteri, per estimular la intel·ligència i per no deixar-se enganyar per aquells que ens volen tenir sotmesos a la seva voluntat.
En uns temps on les lletres semblen desprestigiades en favor d'un món tecnificat on la ciència ho vol acaparar tot, cal fomentar l'hàbit de la lectura per tal de tornar a col·locar les humanitats i les ciències socials allà on mereixen estar i reconèixer les seves aportacions en un món cada vegada més globalitzat i artificial, on es lliura una guerra entre aquells qui defensen la uniformitat i els qui defensen la diversitat.


No necessàriament ens hem de deixar endur per les modes i les novetats literàries, sinó que també és important poder llegir allò que ens agrada, que ens motiva i ens estimula, siguin llibres nous o llibres vells. Cada llibre llegit és un temps de la nostra vida aprofitat i un pas més endavant en la nostra evolució com a persones. A més lectura, més democràcia, perquè la cultura adquirida dels llibres democratitza a la societat i la fa més lliure.
Des d'aquí, vull demanar a totes les institucions que deixin de banda les seves diferències i continuïn amb la proposta de convertir el Sant Jordi en Patrimoni Immaterial de la Humanitat per la UNESCO, especialment pels valors que representa i pels beneficis culturals que tindria socialment a nivell mundial. Seria, en definitiva, fomentar el gresol de la nostra diversitat cultural i la seva conservació, una garantia de creativitat permanent i una força motriu per a les cultures vives. No desaprofitem aquesta oportunitat.


Aprofito l'ocasió per agrair a aquelles persones que llegeixen els meus articles al blog i compren les meves publicacions, i desitjar a tothom un FELIÇ SANT JORDI 2018.

viernes, 20 de abril de 2018

Manuel Valls: ¿un alcaldable adecuado para Barcelona?


Sorpresa, controversia y polémica ha generado la posibilidad de que el político francés de origen español Manuel Carlos Valls Galfetti, más conocido como Manuel Valls, se presente a través de Ciudadanos como candidato a la alcaldía de Barcelona. No se trata de algo confirmado, pues el ex-primer ministro está estudiando la oferta lanzada por el citado partido de Albert Rivera.
Sus raíces catalanas son innegables. Es nacido en Barcelona el 13 de agosto de 1962. Su abuelo paterno Magí Valls i Martí (+1970) fue uno de los fundadores del periódico "El Matí" en 1929 y del Club de Tennis Horta en 1912, colaborador en las publicaciones "La Ilustració Catalana" o "D’ací i d’allà", fundador de la Banca Ponsa i Valls y militante de Unió Democràtica de Catalunya (UDC). Su padre, Xavier Valls i Subirà (1923-2006) fue un prestigioso pintor reconocido con numerosos premios a lo largo de su vida, tanto en España como en Francia. Su primo, Manuel Valls i Gorina (1920-1984) fue un compositor, músico, profesor y crítico musical conocido especialmente por haber compuesto en 1974 el actual himno del Futbol Club Barcelona. Y su prima, Roser Capdevila i Valls (1939) es una escritora e ilustradora de libros infantiles, siendo especialmente conocida por la creación de "Les tres bessones".


Su relación con Barcelona es mayor de lo que parece. Al poco de nacer fue bautizado en la parroquia de Sant Joan d'Horta. Su padre compró una vivienda con jardín en la calle de Salses, en el barrio de Horta, y desde entonces los viajes de Manuel a la capital catalana durante los meses de verano y esporádicamente cada febrero fueron regulares. Allá en la casa natal vive su hermana Giovanna. De adolescente jugaba al tenis en el Club de Tennis Horta.
A los 17 años de edad se afilió al Parti Socialiste (PS) de Francia y en 1982 se nacionalizó francés. Así fue como empezó su carrera política ejerciendo hasta la actualidad. La cuestión planteada es si Manuel Valls es un candidato adecuado para aspirar a la alcaldía de Barcelona, una pregunta muy prematura para alguien que deberá de demostrar a todo el mundo qué conoce acerca de la capital catalana. Poco sabemos de éste político que buena parte de su carrera la ha hecho en Francia, cuya imagen, tal vez distorsionada y equivocada, nos llega de unos medios de comunicación siempre al servicio de determinadas ideologías.


Sin duda, para aspirar a presidir una ciudad, el mínimo requisito es conocerla bien, y para ello es fundamental haber vivido un tiempo en ella. No basta con rodearse de un buen equipo de técnicos y expertos que lo resuelvan todo a modo de tecnocracia, sino demostrar unas capacidades óptimas acerca del territorio al cual se aspira a gobernar. De ello depende que la ciudadanía deposite su confianza, además de saber escuchar los problemas e inquietudes de las gentes y ser capaz de dar una respuesta convincente, además de poder diagnosticar las deficiencias de cada barrio y ofrecer propuestas de actuación realistas.
Tanto quienes aprueban como quienes rechazan una posible candidatura de Manuel Valls deben ser sinceros y plantearse si su criterio responde a su posible capacidad de ser buen alcalde de Barcelona, así como su conocimiento real de la ciudad que permita la elaboración de un programa eficiente y eficaz. O, si por el contrario, se plantean únicamente cuestiones ideológicas, algo que nada tiene que ver con sus cualidades políticas. Especialmente se le ha juzgado por sus posibles simpatías hacia el partido Ciudadanos y sobretodo por su rechazo abierto a la independencia de Cataluña. De ahí tanta controversia y polémica. ¿Acaso ello contribuirá a que sea mejor o peor alcalde, incluso por encima de sus conocimientos sobre Barcelona y su capacidad de gestionarla adecuadamente?


Para determinar la calidad de un político, no debemos mezclar cualidades profesionales con ideología. No es la primera vez que alguien quien comulga con nuestro pensamiento carece de carisma y liderazgo, mientras que otros, por contra, aun estando en desacuerdo con su doctrina, dotan de un excelente don de gentes y de capacidad de resolución. Del señor Valls espero carisma, alguien capaz de atraer las masas, de seducir y de proponer algo atractivo y carente de las demagogias a las que estamos (mal) acostumbrados últimamente. Como barcelonés quiero un alcalde (o alcaldesa) que imponga un equilibrio entre política social y política empresarial, de modo que buena parte de los beneficios obtenidos en eventos se inviertan en la lucha contra las desigualdades y en mejorar la calidad de vida de los barrios. La construcción de equipamientos culturales, educativos, deportivos y sanitarios, además de zonas verdes, vivienda social y asequible, fomento del transporte público y la lucha contra la pobreza y los desequilibrios entre barrios es fundamental para meterse a la ciudadanía en el bolsillo. Pero ello no debe eximir el fomento como ciudad de turismo y patrimonio, como ciudad de ferias y congresos, como ciudad de comercio y restauración, como ciudad de arte y cultura, y como ciudad de investigación y desarrollo. En definitiva, una Barcelona cosmopolita, abierta e integradora que mantenga su posición en el mundo, que lidere la capitalidad del Mediterráneo y sea habitable para el disfrute de todos. ¿Será capaz el señor Valls, un seigneur d'Horta, de alcanzar esta meta? Bonne chance, monsieur Valls.

Fotos: Archivo Europa Press, francais.rt.com, huffingtonpost.fr, Toni Catany.

domingo, 15 de abril de 2018

La Segunda República: un periodo que urge revisar


Cada 14 de abril los simpatizantes republicanos conmemoran la proclamación de la Segunda República española. Hablar de esta etapa no resulta nada fácil y a menudo es incómodo. Y es que el siglo XX ha sido, sin lugar a dudas, el periodo de la historia de España que más heridas sin cerrar ha dejado, incluso hasta el punto de ser heredadas por las nuevas generaciones que ni conocen ni han vivido aquellos periodos pero actúan y sienten como si hubiesen estado allí presentes. Conversar acerca de la República Española y del Franquismo conlleva inevitablemente a controversia. Resulta fácil herir sensibilidades y terminar en violentas discusiones. No hay duda de que la Guerra Civil todavía no ha terminado e incluso estalló antes de 1936. Para ello basta con observar las discusiones entre líderes políticos y los comentarios dejados en las redes sociales. La diferencia reside en que ahora no hay conflicto bélico. Las llamadas "dos Españas" siguen presentes a pesar de la oficialidad y vigencia de la monarquía constitucional parlamentaria.
Mucho se ha escrito de este periodo comprendido entre 1931 y 1939 que a nadie deja indiferente. O se magnifica o se abomina, pero pocas veces se somete a un término medio. Afirmar si fueron buenos o malos tiempos depende de muchos factores, pues todos los regímenes han tenido luces y sombras. Como en todo sistema político, algunos lo disfrutan mientras que otros lo sufren, y en ello influyen las simpatías personales.


Desde mi punto de vista, este periodo fue demasiado breve como para valorar en términos globales si fue positivo o negativo. Las fuentes bibliográficas, a pesar del volumen de información aportado, no me resultan suficientemente óptimas como para juzgar un régimen del cual se ha escrito más con el corazón que con la cabeza. A ello debe sumarse el filtro del largo periodo del Franquismo, el cual, por razones obvias, sólo mostró un único punto de vista al tratarse de su "bando enemigo". Faltó tiempo para consolidarlo y madurar el sistema democrático. El contexto histórico europeo tampoco ayudó, pues el fascismo y el nazismo por un lado y el comunismo por el otro iban en auge forjando ese polvorín que desencadenó la Segunda Guerra Mundial. A pesar de las buenas intenciones mediante las reformas militares, religiosas, agrarias, territoriales, sociales y educativas con el propósito de modernizar el país, la falta de sintonía entre los políticos y la sociedad española, y especialmente la ausencia de entendimiento entre grupos políticos de derechas y de izquierdas, y entre republicanos y monárquicos, impidió desarrollar un proyecto que a largo plazo quería consolidar un sistema democrático. La excesiva inflexibilidad e intransigencia de quienes querían cambiarlo todo demasiado rápido y de quienes no quisieron ceder ni un solo milímetro de su postura tradicionalista llevó finalmente al fracaso del régimen. ¿Fue la Segunda República española un ejemplo real de valores republicanos, es decir, de igualdad, legalidad y fraternidad? Con independencia de nuestras ideas políticas, no deberíamos desmerecer todo lo bueno que se logró en aquellos años sino reconocerlo y ubicarlo allá donde merece estar, pero lo malo también debería asumirse como lección para no volver a caer en los mismos errores. Y esta es en particular una importantísima función de la historia y la razón por la cual todos deberíamos tener memoria histórica.


Me llama especialmente la atención la defensa que algunos sectores independentistas catalanes hacen de la Segunda República española, incluso participando conjuntamente en manifestaciones mezclando banderas esteladas con las tricolores. Si algo caracterizó aquel régimen fue por su fervoroso anticatalanismo, aun habiendo concedido autonomía y autogobierno a Cataluña. Basta con leer los titulares de algunos periódicos de la época contra el Estatuto y escuchar las declaraciones de determinados líderes políticos. No debemos olvidar que tras la proclamación del Estado Catalán por parte del no menos controvertido Lluís Companys, el Gobierno español no tuvo reparo alguno en suspender la autonomía y encarcelar a sus partidarios, una acción notablemente y severamente superior al actual Artículo 155. Además, la Constitución Española de 1931, a diferencia de la vigente de 1978, fue muy restrictiva en la concesión de autonomías y traspaso de competencias, además de no reconocer ni siquiera el concepto de "nacionalidad histórica".
En definitiva, la historia de la Segunda República española debería someterse a una nueva revisión más exhaustiva y objetiva, lejos de idealismos, fanatismos y mitificaciones, que no neutral porque inevitablemente la interpretación de cualquier hecho histórico incluye un componente de sentimiento personal y subjetivo y, por tanto, basado en las ideas, creencias y valores de quien lo relata. Solo así podremos escapar de las visiones extremistas vigentes, es decir, de la perspectiva idílica e idealizadora de los republicanos y de la visión caótica y desastrosa de los monárquicos.


Los republicanos del siglo XXI apuestan por la Tercera República española. Ser contrario a un sistema monárquico es una opción democrática legítima como cualquier otra ideología. Pero en un hipotético escenario de política ficción deberían plantearse qué modelo de estado quieren y cuáles serían los principios y valores que lo regirían. No debe confundirse una República en tanto forma de gobierno con las costumbres de la Segunda República, las cuales ya no son vigentes, por lo que un sistema de esta naturaleza en muy poco o casi nada se asemejaría a lo que hubo en los años treinta del pasado siglo.

Fotos: AFP (El Mundo), aquienelche.com, historiadospuntocero.com, homelifestyle.es.